25 de febrero de 2008

COMUNICAR LO QUE SOMOS

El amigo lector habrá reparado en que este blog no se caracteriza por un estilo de redacción casual o introspectivo. Más bien elijo un punto de uno de los grandes temas que pueden verse a la derecha, y desarrollo algunas reflexiones sobre él, con cierta pretensión de frío equilibrio entre la teoría y la práctica. Hoy haré una excepción para escribir sobre la identidad personal de un comunicador.

Esta semana encontré dos artículos que me parecieron brillantes perlas en medio del océano de información técnica sobre comunicación. Y decidí comentarlos en este espacio porque creo que muchos de quienes los lean se sentirán identificados de una manera u otra.

El primero de ellos fue un manojo de reflexiones de Juan Pedro Molina Cabañate, de la Universidad Carlos III de Madrid. Lo tituló: "Tolerar y aprender del fracaso. Tolerar y aprender de la vida". Escribe él, basado a su vez en una nota de Apuntes Gestión, sobre la necesidad de ser lo que somos, sin máscaras ni prioridades efímeras. "No sé qué pasará mañana, pero sé quién soy, que es lo que me importa", escribe Juan Pedro.

El segundo artículo me llegó desde un blog de Canadá que siempre sigo con interés: Common Sense PR, que escribe Eric Eggertson. Cito un párrafo del original:

"Remember that not everyone lives for their work. If the centre of your life is in your family, your volunteer work, or some other area, then maybe you don’t need to be on the fast track to corporate success. Shakespeare said it best: To thine own self be true".

Traduzco en versión libre: Recuerda que no todos viven para su trabajo. Si el centro de tu vida está en tu familia, tu trabajo voluntario, o cualquier otra área, quizás no necesites estar en la vía rápida al éxito laboral.

La frase de Shakespeare es un dicho anglosajón que significa: Hacer solo lo que uno cree correcto.

En el artículo al que recurrió Juan Pedro también hay una frase de Churchill digna de mención: "El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperar".

Mi humilde aporte a este ramillete de verdades es el siguiente: En lo más tormentoso de nuestras comunicaciones y nuestros silencios, nunca perdamos la brújula, el horizonte, el mapa. El éxito y el fracaso son grandes impostores, como dijo alguien. Lo importante es ser uno mismo.

"Serás lo que debas ser; si no, eres nada", dicen que dijo José de San Martín. En nuestra vida profesional, somos una marca-persona, que debe hablar de nuestra identidad real y exhibir nuestros atributos con transparencia y coherencia. La verdad debe presidir nuestra labor cotidiana, aún en las zonas grises donde aparece la duda. Podremos negarla o disfrazarla por un tiempo, pero la verdad siempre vuelve, prepotente, y nos trata como la hemos tratado a ella.

Lo importante, a fin de cuentas, es mirarse al espejo y reconocerse cada día, durante toda la vida.

3 comentarios:

Senior Manager: dijo...

Excelentes reflexiones... Creo que muy válidas para los que día a día otorgan una importancia relativa a las cosas y frivolizan con la vida haciéndola algo más que una carrera en lugar de hacerla placentera. El trabajo es importante para vivir, para el sostén y para compensar nuestra dignidad, pero nunca podemos dejar de vivir por tener que trabajar.

protocolo.com.pt dijo...

Sou leitora assíduo do seu blog.
Entendo que os temas que aborda, aliados a uma tremenda simplicidade e bom senso com que escreve, proporcionam momentos de enorme aprendizagem.
Muitos Parabéns
Cristina Marques Fernandes
protocolo.com.pt
Lisboa

Ignacio Duelo dijo...

Muito obrigado, Cristina. É um orgulho recever a sua opiniao.