10 de marzo de 2010

LA COMUNICACIÓN ESCRITA NOS IDENTIFICA

Ya es un apostolado en este espacio: tenemos que cuidar la comunicación escrita hasta la obsesión. Cada vez que observo los "zócalos" de los canales de noticias, los títulos de ciertos diarios o incluso el sitio web de alguna agencia de prensa, me resisto a creer en el poco valor que se le da en general a la ortografía, la puntuación, la redacción.

El oficio de escriba era importantísimo en las civilizaciones antiguas, como lo atestigua la célebre escultura egipcia "El escriba sentado" -o "El escriba del Louvre"- que ilustra estas líneas. Se expone en el mencionado museo y data de 4.500 años atrás.

Jim Ylisela escribió un artículo en Ragan que incluye diez consejos para escribir bien. Nada muy novedoso, pero siempre útil para recordar: ser simple y claro, usar verbos activos, enriquecer el vocabulario y otros. Y aunque parezca increíble, es necesario agregar una recomendación: ¡cuidar la ortografía!

Sostiene Ylisela, con razón, que el oficio de escribir suele ser dejado en manos de colaboradores de segundo orden. El amigo lector que trabaje o haya trabajado en una agencia de prensa sabrá que en muchas ocasiones los empleados de menos experiencia o menor rango están para escribir las gacetillas, como si ellas no fueran importantes. Los comunicadores de mayor jerarquía parecen destacarse en los grandes eventos, en apariciones estelares junto a sus clientes, y en buenas presentaciones a los medios. Pero la comunicación escrita tiene un lugar fundamental y suele ser menospreciada, no en su oportunidad sino en su implementación.

He visto mails de algunos comunicadores, con cargos importantes, que ostentan errores groseros de ortografía y hacen dudar del profesionalismo de sus autores. Es probable que uno mismo se equivoque al tipear apurado un mensaje, pero la ortografía ya pasa por una cuestión de conocimientos. El menos avisado se da cuenta de cuándo un error se debe al apuro y cuándo a la ignorancia.

La forma en que escribimos nos identifica, en el estilo y también en lo que revela de nuestras cualidades. Me preguntaba en Twitter: ¿Contratarías a alguien que en su sitio web tiene errores de puntuación u ortografía?

La comunicación escrita correcta es un requisito imprescindible para cualquier profesional que se precie en su oficio. Imagine el amigo lector el papel que ella juega en la imagen de quien se dedica... ¡a gestionar la comunicación de los demás!

Estas líneas han sido redactadas con un leve estado de indignación. Sepan disculpar: lo escrito escrito está.

2 de marzo de 2010

NO SER CARGOSOS CON LOS PERIODISTAS

Un periodista se hartó de que le insistieran para que cubriera un evento y le mandó un e-mail a su editor en el que insultaba al comunicador que lo molestaba. El problema fue que ese mail le llegó... al comunicador. Éste no tuvo mejor idea que difundir una gacetilla en la que relataba lo sucedido, y motivó que la revista echara al periodista. Fin de la historia, con varias moralejas:

1) No envíes un mail si su contenido puede ser peligroso en manos de otro. Ya nos habíamos referido en este espacio al abuso del e-mail y sus peligros.
2) No persigas a los periodistas para que publiquen tu información. Las relaciones con los medios deben apuntar al largo plazo.
3) No difundas gacetillas como respuestas emocionales a situaciones personales.
4) Nunca se sabe con quién nos volveremos a cruzar en el mercado, o en la vida misma, ni en qué circunstancia. Más vale no tener enemigos jurados.
5) Comunicar implica también escuchar, y comprender que los periodistas pueden no tener ganas, tiempo o voluntad de ir a tu evento, publicar tu noticia o tan siquiera leer tu gacetilla.

Llegué a esta historia, publicada en el Richmond Times-Dispatch, a través del blog de Jim Horton.

1 de marzo de 2010

RECOMENDADOS NO, TWITTER SÍ

Tres meses atrás inicié en este espacio la sección Recomendados, en la que pretendía brindar algunos enlaces que me parecían útiles o interesantes para el profesional de la comunicación. A veces un proyecto pequeño conduce a otro mejor y más grande. No había hecho uso de Twitter aún, por falta de tiempo y algo de pereza, pero al encontrar tantos artículos interesantes y no tener un rato para desarrollar mis reflexiones sobre ellos por escrito, probé abrir una cuenta en Twitter e ir mencionándolos.

Lo cierto es que la sección Recomendados ha pasado a ser mi metodología en Twitter, y así he podido contarles a mis seguidores sobre la mala reputación del fútbol inglés, los problemas de Southwest Airlines por bajar a un pasajero gordo de un avión, y, el último de todos, la panadería que avisa por Twitter a sus clientes cada vez que saca alguna delicia del horno.

Sin más, pueden seguirme en Twitter, o si prefieren mantenerse al margen del microblogging mis tuiteos se van publicando en el margen derecho de este blog, como pueden observar.