27 de junio de 2010

QUIERAS O NO, YA ESTÁS EN LAS REDES


La marea es imparable y un puñado de datos bastan: según datos de Éxito Exportador de hace un año, 1800 millones de personas en todo el mundo eran usuarios de Internet (el 26 por ciento de la población mundial). En Iberoamérica y Caribe, el 31 por ciento.

En Argentina, de 2000 a 2009 el uso de Internet creció un 700 por ciento, de dos millones y medio a veinte millones, la mitad de la población. Una nota reciente en La Nación indica que el español es el tercer idioma más usado en la Web.

Al mismo tiempo, un estudio hecho y difundido por Fleishman-Hillard y Harris Interactive afirma que el 75 por ciento de las personas confía más en las organizaciones que comunican a través de Twitter o Facebook.

Mi pregunta: ¿Qué esperamos? Es comprensible que existan ciertos temores por los riesgos de dar un lugar más visible a expresiones críticas o campañas contra nuestra organización. Pero la respuesta inmediata es: ¡Eso ya existe! Ya están hablando de nosotros, estemos o no presentes.

De nada sirve bloquear el acceso de los empleados a las redes sociales: lo harán a través de sus celulares, sus Blackberry o de sitios que eluden las barreras (como ocurría anteriormente con los chats). No solo es una medida inútil, y antipática hacia el público interno, sino que transmite desconfianza hacia los empleados, los primeros que deben tener un vínculo emocional positivo hacia la organización.

Si el amigo lector trabaja en una organización que no contempla el uso de las redes en su política de comunicación, haga la prueba: escriba el nombre de la marca u organización en los buscadores de blogs, de Twitter, Facebook, Linkedin, Flickr y otras, y verá los resultados. Ni hablar si la búsqueda se extiende a los temas de interés de esa organización.

Conclusión: ¡Están hablando de nosotros y de los temas que nos interesan, y no decimos nada! ¡Ni siquiera los escuchamos, y nos perdemos la oportunidad de recibir ideas valiosas de nuestros públicos!

Entrar con la propia marca a las redes sociales no es una opción, es algo que se cae de maduro. Eso no quiere decir que entremos sin una estrategia y sin elegir cuidadosamente dónde y con qué mensajes y objetivos queremos posicionarnos, pero el tema está ahí y hay que abordarlo. Hay públicos que queremos alcanzar y son mucho más accesibles en las redes, donde se comunican de forma mucho más espontánea y menos desconfiada que a través de otros medios.

Para muchos lectores, no hay nada demasiado novedoso en lo que escribo, pero todo suma a la hora de "evangelizar" sobre la necesidad de cambiar el paradigma comunicacional de las organizaciones rumbo a algo mucho más simétrico, comunitario y al mismo tiempo personalizado sobre las inquietudes particulares de los usuarios, que se expresan a través de las redes. Solo el hecho de dar un marco institucional a esas redes ya es un mensaje en sí mismo: "Queremos escucharte, y dialogar con vos".

Estar en las redes ya no es una opción: ya estamos en ellas, pero otros pueden estar hablando por nosotros.